• Una muerte que cimbró a la ciudadanía e hizo llorar por una bebé desconocida.

 

Guamúchil, Sinaloa. El frío de la mañana del 07 de enero congeló el alma de una persona, una mujer u hombre que tomó a una pequeña recién nacida, la puso en una bolsa plástica aún con su cordón umbilical y sin dar ninguna oportunidad de vida la colocó dentro de un bote de basura, cual si fuera cualquier desecho.

Nadie sabe quién es la madre, mucho menos el padre, nadie sabe dónde la parieron o si su mamá pudo ponerse de pie inmediatamente después de darla a luz, para deshacerse de ese ser que llevó consigo alrededor de 270 días.

Lo único que al pueblo guamuchilense le interesa es que alguien a quien sin conocer han abrazado en una ola de desprecio y descalificativos, sigue libre y viviendo su vida, cuando el cuerpo de una pequeña sigue luchando por no terminar en la fosa común, a donde regularmente van los hijos del crimen organizado, quienes mueren con arma en mano y nadie reclama, indigentes y drogadictos que han quedado sin familia y demás individuos de esta sociedad, pero no, esa bebé no debía ir a ese horrible lugar, los ciudadanos se unieron en un sólo grito para que la pequeña tuviera un sepelio como cualquier hijo deseado, como cualquier hijo de un guamuchilense. Hubo quienes ofrecieron donar dinero de sus salarios, un regidor hasta ofreció una de sus gavetas familiares en caso de que no hubiera espacio en el panteón para la sepultura.

Las voces de los mortificados llegó a oídos del Presidente Carlo Mario Ortiz Sánchez y puso manos a la obra, luego de hablar con la Fiscalía y realizar los trámites pertinentes, fue otorgada la custodia del cuerpo de la menor al Gobierno Municipal, fue el 10 de enero cuando las autoridades realizaron el trámite de registro de la niña, para posteriormente obtener su acta de defunción, luego de esto, la pequeña tendría una identidad, su cruz en el panteón ya tendría un nombre, apellido y una fecha de nacimiento.

Ángela Alvarado del Évora, es el nombre que los guamuchilenses dieron a la niña, a esa pequeña que todos vieron como propia y quienes lloraron y lamentaron su muerte deseando que hubiera llegado a casa con trámite de adopción, Ángela, la Angelita que por culpa de alguien yació en una funeraria local esperando ser reclamada, cual los muertos a tiros que nadie recoge para no ser investigado.

Hoy, el cuerpo fue entregado a las autoridades y sus restos yacen ahora dentro de una iglesia y en el abrigo de los guamuchilenses que le desearon vida a la pequeña Ángela.

El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe luce lleno a todos duele la partida, sobre la diminuta caja de Ángela, hay dos muñecos de peluche y una sábana que nunca usará la bebé, las mujeres sollozan entre los cantos católicos, son dolientes que le lloran a un persona que no conocieron, pero que hubieran deseado conocer, una Ángela que pudo haber sido el hijo de cualquiera, es evidente que el número de mujeres rebaza el de masculinos y es que una madre nunca escatima en el amor que da a sus hijos; casi todas la madres, la de Ángela no, pero ahora ella tiene a cientos de madres que la han adoptado voluntariamente, ellas son quienes seguramente visitaran su tumba cada primero de noviembre para llevar un nuevo juguete.

La homilía fue clara y con un solo sentido, el padre, Bernardo Almodóvar López, se pronunció en contra del atroz acto de maldad que tuvo que sufrir la indefensa criatura y pidió al Santísimo que le otorgara el perdón a las personas que a pocas horas de nacida finiquitara su vida de la peor forma, dio la bendición y agradeció a los presentes la solidaridad que mostraron hacía la pequeña Ángela Alvarado del Évora, por acompañarla en su última morada.

Algunos llevan flores, otras veladoras, pero los muñecos de peluches y otros juguetes son los más significativos en el blanco féretro, las personas quisieron dar a “Angelita” los juguetes que nunca tendría, con los que nunca jugaría corriendo por su casa como cualquier otro niño, con todo el derecho que tiene de vivir al ser engendrado.

El dolor enmarcó el cuadro de los dolientes al salir del templo quienes despidieron a la chiquita con varios minutos de aplausos ininterrumpidos.

“Ahora Ángela tiene muchos papás y mamás, todos le darán amor a su alma” mencionó el padre Almodóvar López en su último mensaje.

El cortejo fúnebre fue extenso, el alcalde Carlos Mario Ortiz Sánchez y su esposa Pier Angely Camacho, lo encabezaron. El Panteón Municipal Nuevo, será el que guardará el cuerpo de Ángela, todas las personas que acompañaron el cuerpo en la iglesia o en su mayoría, se desplazaron al panteón, donde ya estaba todo listo para su sepultura.

Al momento de que personal de la funeraria introdujera el cuerpo a la gaveta, decenas de ciudadanos soltaron los globos blancos, mismos que se elevaron al cielo para dar paz a la pequeña que a decir de los presentes, ya era el ángel de este pueblo que tanto sufrió con su lamentable fallecimiento que obliga a todos a sentir vergüenza por la sociedad que tenemos.

 

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