• Quienes vivimos en la ciudad de Guamúchil, no siempre sabemos explicar por qué también se le llama Salvador Alvarado, o qué se festeja el 27 de febrero y mucho menos por qué el auditorio municipal lleva esa fecha por nombre.

 

Guamúchil, Sinaloa. Como explicación previa diremos que Guamúchil es el nombre del poblado que durante la segunda mitad del siglo XX se convierte en ciudad, y su denominación data desde tiempos de la colonia sino es que antes. Salvador Alvarado es el nombre que recibió el municipio el 27 de febrero de 1962 por medio del Congreso del Estado y representa la entidad político-administrativa cuya jurisdicción o límite va más allá del perímetro urbano de la ciudad de Guamúchil. Quiere decir que desde 1963, año que entra en funciones el primer Ayuntamiento, Guamúchil pasa a ser la cabecera del municipio de Salvador Alvarado, como su localidad principal. Trataremos de dilucidar este problema mediante algunos datos históricos esclarecedores, remontándonos incluso a algunos antecedentes sobre el proceso de segregación municipal.

Desde 1937, las transformaciones en la economía del estado motivaron a algunas localidades de los valles a buscar beneficios políticos mediante la municipalización. Siendo gobernador Alfredo Delgado, se presentó el casos del Évora, al intentar cambiar los poderes municipales de Mocorito a Guamúchil, como se había hecho ya en Ahome -donde la cabecera municipal se trasladó a Los Mochis- y como se estaba llevando a cabo en ese año en Elota -donde se cambió la cabecera a La Cruz- a causa de su crecimiento agrícola y ganadero; por encontrarse ahí la estación del Ferrocarril del Pacífico y por haber superado a su anterior Cabecera.

Estos movimientos sociales emergentes de localidades en crecimiento parecían lastimar la estabilidad que imperaba en el estado. Por eso, enterado el gobernador de tal movimiento que se suscitado también en la localidad de Guamúchil, buscó aplacar los ánimos de quienes encabezaban el proyecto. Así, la idea de convertir a Guamúchil en cabecera municipal quedó paralizada en ese momento.

A pesar de la negativa, la idea de cambiar los poderes a Guamúchil no quedó disuelta, por el contrario, se consolidó una idea todavía mayor: buscar la creación de un nuevo municipio. Tanto Roberto Macías Fernández como Andrés A. Choza, que lideraban los movimientos emancipadores, se dedicaron a recabar datos importantes relacionados con el crecimiento de la población de Guamúchil, estadísticas de producción e informes del ferrocarril sobre embarques, entre otras.

Con dicha información elaboraron una solicitud para convencer al Congreso del Estado de que se podía crear un nuevo municipio en Sinaloa, considerando “que todo lo que había en el pueblo tenía que ser de él y los beneficios para sus habitantes”, 1 con la firme idea de que “la población necesitaba ser algo más que una sindicatura.” 2 Según Carlos Esqueda, la idea de autonomía municipal comenzó en 1948, principalmente de los clubes y en diversas reuniones sociales de la localidad.

El origen de las ideas de segregación municipal de dio en un ambiente políticamente adverso, ya que el Estado se aferraba a la desagregación municipal, con tal de mantener los beneficios e intereses de ciertos grupos de poder y no de la demanda social. En cuanto a la gestación de estas ideas democráticas, Roberto Macías Fernández relataba lo siguiente:

En un buen día del año 1955 alguien ajeno a su trabajo llegó a darle la pauta. Era del presidente de la municipalidad de Mocorito, Clemente Camberos, a quien se le ocurrió modificar el territorio municipal, crear nuevas sindicaturas, y lo más importante, ampliar la nuestra (la de Guamúchil). Así la sindicatura crecía casi en un ciento por ciento. Dice
Macías Fernández que en un principio vio con poco interés el decreto, pero al leerlo en su contexto, quedó durante un rato en asombro, pues estaba contemplando con todas sus letras la entidad municipal, el que debía ser el territorio de la futura municipalidad. Intencionalmente o por mera eventualidad las circunstancias las propició el mismo municipio de Mocorito.

Este evento tan singular marcó el comienzo del movimiento que emprenderían años más tarde los habitantes de Guamúchil. El tiempo de organizar el movimiento formalmente tuvo su inicio, según lo indica Roberto Macías Fernández, un 27 de septiembre de 1957, al terminar su sesión-cena en Club Rotario local. Fue durante la plática posterior a esa sesión, cuando surgió la proposición para que se hiciera una campaña formal al fin lograr la independencia de la sindicatura de Guamúchil.

Fue para el domingo primero de noviembre de 1957, en una reunión en el antiguo estadio Municipal (donde actualmente se encuentra el hospital del IMSS), ante todo el pueblo interesado en la creación del nuevo municipio donde se nombró al Comité Pro-Municipio Libre de Guamúchil, siendo presidente el Lic. Roberto Macías Fernández, secretario el Lic. Octavio Romo Santos y Tesorero el profesor Fernando Sarabia Beltrán y los vocales Humberto López Rochín, José Félix Armenta, Aureliano Inzunza, Leopoldo Inclán, Ismael Obeso Angulo y el Dr. Alfredo Díaz Angulo.

En este evento se acordó reunir a la mayoría de los habitantes de la sindicatura de Guamúchil y de otros poblados cercanos, para manifestar ante el gobernador del Estado la existencia del proyecto, así como su propósito y el fundamento de este. 5 Concebían a Guamúchil como lugar con centralidad no sólo económica sino también administrativa, pues argumentaban que funcionaban en esa localidad instituciones de importancia como la Recaudación de Rentas, encargada de fiscalizar los municipios de Angostura y Mocorito; la Oficina Subalterna Federal de Hacienda comprendida el mismo distrito; la Oficina Hidrológica de la Secretaría de Recursos Hidráulicos así como la Inspección de Pesca. Incluso, en varias ocasiones despachó en el lugar el Juzgado de Primera
Instancia del Distrito Judicial de Mocorito y Angostura.

Estas y otras pruebas fueron presentadas para hacer ver el crecimiento económico considerable de la localidad, y sobre todo para dejar claro que dicho crecimiento no correspondía con un desarrollo visible de los espacios públicos. Por lo cual era necesario distribuir el ingreso municipal de manera más equitativa en lo concerniente a los servicios públicos. Esta situación, podemos decir, fue una de las causas principales de la idea de separación.

Los habitantes de esta localidad estaban convencidos de luchar por la modificación territorial: Guamúchil debía separase del municipio de Mocorito. Según afirmaban, los beneficios que alcanzaría serían muy significativos, tanto
para ese momento como para el futuro. Administración propia, escuelas, servicios de agua, luz, teléfono, desarrollo en sí. Pronosticaban que abría estabilidad política y económica, de tal forma que el pueblo pudiera sostenerse por sí mismo.

Las peripecias que acontecieron para lograr dicha empresa se prolongaron durante cinco años (a partir de 1957), pues el entonces gobernador Gabriel Leyva Velázquez no se veía partidario de la conformación de esta nueva municipalidad. Guamúchil no terminaba de convencer a sus gobernantes, a pesar de que el lugar manifestaba ya una cohesión social fuerte, pues en dos ocasiones el pueblo estuvo en la capital de Sinaloa, primero para hacer una manifestación de respaldo a su gobierno donde también se presentó la petición municipal, y luego para recibir a Adolfo López Mateos en su periodo de candidatura a la presidencia de la República, donde fue significativa la participación de los guamuchilenses que asistieron a Culiacán en doscientos cuarenta y seis vehículos propios.

El municipio de Salvador Alvarado nació a la vida política como consecuencia de una fuerte demanda popular. La pericia de Macías Fernández le llevó a desconfiar de las promesas del gobernador en turno Gabriel Leyva Velázquez, que ya había hecho esperar por un largo tiempo a los guamuchilenses.

La oportunidad se presentó en una visita que realizó López Mateos a Culiacán, donde los dirigentes del movimiento tuvieron a bien presentarse con un gran contingente como lo había hecho el 5 de diciembre de 1957, que salieron de Guamúchil a darle la bienvenida. Para esto, el Lic. Macías Fernández habló con el presidente, él le felicitó por la participación en la lucha y le invitó para seguir platicando en el Palacio Nacional. La oportunidad de solicitarle directamente la municipalización al presidente no se obvió, y tiempo después Macías Fernández pedía al primer mandatario intercediera ante el gobernador, a lo que López Mateos le contestó que pidiera algo que estuviera dentro de sus facultades conceder.

Macías convencido del poder que era capaz de ejercer el mandatario mexicano, añadió: “con una palabra que usted le diga al gobernador, el pueblo de Guamúchil se convertirá en municipio.” López Mateos lo despidió con un “regrese usted a Sinaloa. Pronto tendrá noticias.” Lo curioso fue que esa misma noche el presidente en un acto político habló sobre el municipio libre y al otro día la prensa de la capital del país se ocupaba del tema.

Sin duda que la visita que realizada al presidente de la República repercutió positivamente, pues su voz resonó en el estado de Sinaloa. Dice Leyva Velázquez en el prólogo que escribe en el libro titulado Alvarado es el Hombre de Antonio Mediz Bolio en el mes de agosto de 1961: “cuando puse en las manos del presidente de la República, el Lic. Adolfo López Mateos, los volúmenes de la Antología de Prosistas Sinaloenses, se dispuso a examinarlos con la curiosidad intelectual que le caracteriza. Al tropezar en las páginas iniciales, con el nombre del General Salvador Alvarado, hijo muy ilustre del Estado de Sinaloa, se mostró vivamente emocionado, y me dijo: “mis primeras inquietudes revolucionarias las obtuve a través de la obra de este gran ciudadano. Sinaloa debe honrar a uno de sus más esclarecidos pensadores”. Al parecer esto bastó para que seis meses después naciera el nuevo municipio en Sinaloa con el nombre de “Salvador Alvarado”. 9 Podemos suponer que el gobernador ante la sugerencia del presidente cedió a las peticiones de emancipación de la localidad de Guamúchil.

El día 27 de febrero de 1962 el decreto fue aprobado por los diputados. El gobierno por medio del mismo Secretario de Gobernación Alejandro Barrantes sancionó el decreto el primero de marzo de 1962 y fue publicado en el periódico Oficial inmediatamente el martes 6 de marzo de 1962, que a la letra el Decreto Número 280, en su artículo 1 decía:

Se crea la municipalidad sinaloense número diecisiete con la denominación de ‘Salvador Alvarado’, formándose con el territorio jurisdiccional que actualmente tiene la sindicatura de Guamúchil, del municipio de Mocorito, del Estado de Sinaloa.

En este decreto quedaba establecida la jurisdicción correspondiente y la división político-administrativa de un municipio más de Sinaloa. El acontecimiento de municipalización dejó una huella en los pobladores de Guamúchil, ya que se logró no sólo ser un municipio más de Sinaloa, sino también una cohesión social
insólita.

De los 10 mil habitantes que reunía la antigua sindicatura de Guamúchil, una gran parte se trasladaron a Culiacán en una marcha pacífica para entregar la solicitud de municipalización al Gobernador Gabriel Leyva Velázquez. Por otra parte se creó una cultura de democracia en la mayoría de los sujetos de la época, que fueron fortaleciendo después de que se instaló el primer Ayuntamiento en 1963.

 

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