Blanca Navidad…depresión blanca | Columna Coffee Break

 

Columna Coffee Break. Bienvenidos nuevamente a Coffee Break, gracias por la lectura nuevamente de esta sección. Como saben estamos llegando a una época esperada por muchos, llena de celebraciones y reuniones, desde las más familiares hasta las laborales, escolares, de vecinos, en fin, también pasamos por una repetición de canciones navideñas nos volvemos a acordar de Mariah Carey y su éxito “All I want for Christmas is you”, escuchamos a Luis Miguel con villancicos hasta en el súper, las tiendas departamentales nos anticipan la llegada de la Navidad desde octubre con sus decoraciones que ocupan medio local, en la televisión podemos encontrar a Macaulay Culkin con Home Alone en la televisión muy fácil, sin embargo no para todos se vive la algarabía esperada y es más común de lo que se podría pensar.

Aunado a esto existe un “fenómeno” llamado depresión blanca o blues de Navidad y eso no significa que la persona en automático se convierta en el Grinch y de pronto intente destruir la tradicional fiesta para todos, es un verdadero estado de ánimo que aunque es pasajero en el momento no parecer serlo. En esta publicación hablaré un poco acerca de la Navidad pero no en el sentido tradicional, si no más bien intentaré abrir el panorama sobre que es lo que puede llegar a representar para algunos este tiempo.

El denominado Blues de Navidad no aparece en ningún manual de enfermedades mentales a diferencia de la depresión en sí, se caracteriza por falta de apetito, insomnio, aislamiento social, falta de interés en cosas cotidianas,  sin embargo el estado melancólico y la tristeza que puede provocar la fecha no es un invento, pero, ¿qué ocasiona esta depresión?, no puede resumirse en una sola causa, van desde las ambientales, como menos luz, el frío, o las emocionales, como la pérdida de seres queridos, que hay que decirlo, con la llegada de la pandemia provocada por el COVID-19 el número de fallecimientos se ha incrementado en desmedida y se han perdido la vida personas que no considerábamos que estuvieran próximas a ello, esta situación no ayuda, son demasiadas familias las que están teniendo más que nunca sillas vacías. Otra causante de este fenómeno es por no estar con las personas que uno quisiera, la distancia y la restricciones de los viajes tampoco apunta a algo positivo, es justo destacar que precisamente esta semana las restricciones a nivel internacional se han incrementado y la incertidumbre sobre el futuro aumenta, además está ese pensamiento o sensación de que antes eran tiempos más felices, habían niños en la casa, o sencillamente eran mejores tiempos.

Normalmente al finalizar el año en automático hacemos un resumen de lo que vivimos, incluso sin intención, elaboramos un estado de pérdidas y ganancias, lo que puede ser positivo o no tanto, pues los últimos años también se han visto afectadas diversas áreas de nuestra vida, además la social, la economía mundial cambió, negocios cerraron, proyectos quedaron sin culminar, este tipo de situaciones puede incrementar el estado de insatisfacción y cooperar a la depresión navideña.

Hay otro factor que no podemos dejar pasar, es el que para estas fechas se hacen reuniones con familiares y puede ser que no con todos se esté en los mejores términos y se pueden presentar situaciones incómodas y el anticipar que tendrán que estar en el mismo sitio para las festividades también afecta el estado de ánimo.

Tenemos el pensamiento o sensación de una obligación de ser felices por la época y al darnos cuenta que no lo estamos viviendo aumenta esa melancolía y frustración, esto sucede ya que tradicionalmente hemos aprendido que cuando se acerca Navidad tenemos que proyectar esa algarabía cada día.

A nivel personal considero que debemos de ser empáticos, no todas las personas están en la misma situación, algunos estarán pasando por pérdidas recientes o con algún enfermo en casa u hospital, algunos otros estarán sin empleo o por tenerlo no podrán estar con algún ser querido, en fin, son muchas y muy diversas las situaciones en las que se puede encontrar una persona y lo menos que podemos hacer es respetar, sobre todo en este tiempo de pandemia donde el autocuidado tiene una interpretación muy personal, existimos quienes no salimos a reuniones, hay otros que no han dejado de salir a fiesta tras fiesta pero vuelvo a lo mismo, no todos estamos en las misma situación, cada persona sabe de sus condiciones de salud física y emocional.

Los expertos recomiendan tener una buena alimentación y hacer ejercicio para mitigar la depresión blanca, buscar a un profesional para hablar sobre ello, tener un círculo de confianza con quien se puedas manifestar estos sentimientos y tratar de enfocarse en lo que sí se logró en lugar de las cosas negativas del año.

Mi invitación con este pequeño texto es tener tiempos de paz, de tranquilidad y eso inicia con el respeto a los demás, con el entendimiento que lo que a mi me hace feliz no es general y por obligación debe ser así para todos sin excepción. Les deseo muy feliz Navidad sea como sea que decidan pasarla, que tengan calma y amor. Nos leemos la próxima semana, felices sorbos de café.

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