Me leen la mente | Columna Coffee Break

 

Columna Coffee Break. ¿Alguna vez has pensado en irte de vacaciones y de pronto te salen anuncios de hoteles?, o, ¿iniciar a hacer ejercicio y en tu cuenta de Instagram tienes publicidad de caminadoras?, no es ningún tipo de brujería el uso del internet y redes sociales podría ser la respuesta o explicación para ello.

Existe algo llamado Big Data, este término se deriva del inglés big, que significa grande y data equivale a datos. Es el conjunto de estrategias de hacen posible recopilar y analizar una gran cantidad de datos, en los cuales se detectan patrones ocultos que hacen visible información relevante. En palabras simples, es un montón de información que le damos a las grandes empresas, las cuales pagan millones para obtener y así poder conocer qué nos interesa, esta información la obtienen de las búsquedas que hacemos en internet, el GPS, nuestras redes sociales, etc.

En realidad el Big Data tiene muchos usos, pero sin duda en el que más que utiliza en el marketing, entiendo las preferencias y gustos de los clientes, o de los clientes potenciales, con toda la base de información que tienen de los clientes van conociendo como se comportan y son capaces de crear modelos predictivos. Las empresas gigantes no corren riesgos antes de sacar un producto o servicio, saben exactamente a quién, cómo y dónde venderlo, sin la necesidad de levantar encuestas como a la antigua usanza.

Los usos del Big Data son infinitos, a pesar de que en lo que más podemos verlo en el marketing, también se utiliza muy positivamente, por mencionar algunos ejemplos tenemos, en el vecino país del norte está siendo usado para poder predecir la probabilidad que se produzca un crimen en determinada zona. Otro ejemplo, en la salud, específicamente en la farmacéutica, en la investigación de nuevos medicamentos, así como en el diagnóstico de enfermedades se utiliza el Big Data para probar modelos que mejoren los resultados, con tanta y tanta información son capaces que simular situaciones para poder así predecir resultados, sin necesidad de probar en humanos (o animales).

Definitivamente la tecnología ha alcanzado niveles inimaginables, como las smart-roads, las cuales tienen como objetivo hacer más eficiente el tránsito para los conductores y mejorar la seguridad y por último reducir la contaminación del medio ambiente, evidentemente este tipo de carreteras inteligentes no las tienen muchos países pero las que los están aplicando qué impresionante. Ellas integran tecnología como la del internet de las cosas, big data, inteligencia artificial, redes 5G entre otras, un panorama un tanto lejano para nuestro país, sencillamente aquí nos quedamos sin señal de celular de camino de Guamúchil a Culiacán.

La verdad es que entregamos un mundo de información sobre nosotros sin ser tener consciencia de ello, sinceramente, quién de ustedes leyó las políticas de Facebook, Instagram, Hotmail, Gmail y todas las Apps que utilizamos, antes de darle aceptar, pocos o nadie dirá que sí. Se sorprenderían con lo que dicen dichas políticas, pero confiamos más en lo que puede contener esa página web que en las vacunas, sinceramente tenemos de deplorable ciudanía digital, si como adultos no la tenemos imagínense los menores, que por cierto según Facebook debes ser mayor de edad para poder tener una cuenta y sin embargo todos conocemos niños que tienen su cuenta y la utilizan solos, estando expuestos a cantidad enorme cosas poco agradables, tales como trata de blancas, estafas, pedófilos, en fin, pero la culpa no es de ellos, tampoco de las compañías, es de nosotros como sociedad que hasta miramos con sorpresa cuando nos enteramos que un niño o pubescente no tiene cuentas de redes sociales.

Día a día vaciamos nuestra vida a las diversas aplicaciones sociales que manejamos, a qué hora nos despertamos, qué desayunamos y cómo lucía, a quién frecuentamos, si estamos tristes o emocionados, si tenemos empleo o qué estudiamos, qué grupos nos gustan, todas nuestras visitas a restaurantes, al cine, porque #influencer, y es así como el big data empieza a hacer nuestro perfil digital, imagínense la cantidad de datos personales que toda la humanidad está dándole a las grandes compañías. Es por eso que un día se te ocurre buscar zapatos y a partir de ese momento empiezas a encontrarte curiosamente ofertas de Liverpool, Sears y demás marcas que no sabías que existían. Actualmente nuestra vida parece como ese capítulo de Black Mirror

En pocas palabras tienen una radiografía, no, una resonancia magnética de cada uno de los usuarios de internet, así que no debemos asustarnos cuando “curiosamente” empezamos a toparnos con los servicios o productos que queremos, créanme que los que analizan esos datos no son novatos, tienen el suficiente conocimiento y experiencia para crear los modelos para estudiarnos a pies a cabeza sin estar de manera física con nosotros.

Ojo con los juegos o “exámenes psicológicos” que haces en internet, entiendo que con el confinamiento las redes sociales se volvieron un escape, una salida sin visitar el exterior, Facebook debió aumentar por mucho el tiempo en pantalla de sus usuarios, surgieron mil tests, entre ellos los que te decían qué silla eras, de pan, qué pintura te representaba mejor, tantas cosas que ni recuerdo, por darles un ejemplo a lo que refiero, un test de personalidad que aparecía en dicha red social le sirvió a Cambridge Analytica para recolectar información privada de millones de usuarios y ni se enteraron, en esta ocasión la recolección de datos no era para vender algo, esta app pedía permiso para acceder a tu información y las de tus amigos, así de fuerte. Seguramente recordarán a Cambridge Analytica por el escándalo en el que se vieron envueltos por recolectar información personal de manera irregular de al menos 50 millones de usuarios de Facebook y logró manipularla a favor de en el aquel entonces candidato a la presidencia del país, Donal Trump.

No sé si recuerden cuando iniciamos con las clases virtuales y se rumoraba que vigilaban las videollamadas por la plataforma Zoom, desconozco qué tan real sea que se metían a las clases, lo que sí es que la compañía fue criticada severamente también por recopilar datos de sus usuarios y sobre todo por el uso que hace con ellos. Nunca he considerado que tengo algún secreto de estado ni que mi vida sea tan interesante como para observen en alguna compañía pero habrá quienes sí.

Así que ahora ya lo sabemos, todo lo que hacemos en esta era digital dice, mucho, sobre nosotros mismos, tampoco me gustaría que se pusieran paranoicos y piensen que Alexa está trasmitiendo en streaming su lista del súper, como todo en este mundo, hay cosas buenas y cosas malas, es igual con la tecnología, con un manejo responsable de nuestros dispositivos nada malo pasará, principalmente cuidemos lo que hacen los menores de edad en sus redes sociales, lo que comparten y lo que miran porque no hay vuelta atrás no podríamos volver al pasado y seguir con los teléfonos con los que se marcaba con un círculo de plástico, la comunicación instantánea se ha vuelto indispensable así como la que se da a gran distancia, pensemos por un momento en un confinamiento sin redes sociales, que aburridota nos daríamos además de estar un poco desfasados con la información a nivel mundial, insisto, hagamos un uso responsable e inteligente de nuestras redes digitales para evitarnos malos ratos, el que las grandes empresas sigan pronosticando qué vendernos será inevitable pero podemos evitar que tengan otro tipo de información siendo cuidadosos.

Nos leemos la próxima semana, felices sorbos de café.

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