¿Qué le pasa a Adele? | COLUMNA DE EVA LILIA SOSA CASTRO

 

Columna Coffee Break. Antes de iniciar con el tema debo declararme fan de Adele desde su disco debut,  cuando tenía bastantes kilos arriba en comparación de los que pesa actualmente. Considero que su primera producción discográfica (en 2008) gustó bastante ya que era distinta a las voces que estaban de moda en el momento, la recuerdo un tanto tímida con una gran voz y fue gratamente refrescante que alguien con ese estilo se volviera tan popular.

Les digo BIENVENIDOS a esta sección a la que denominé Coffee Break y es para eso justamente, para darnos un breve descanso, espero que sea de su total agrado y que además se genere un diálogo de cada uno de los temas que exponga, así que siéntanse con libertad de expresar su opinión.

Volviendo con la interprete del tema de hoy, en 2011 llegaría su segundo disco y con algunos menos kilos, presentó un disco que a muchos nos hizo hundirnos en depresión con “Someone like you” y la coreamos como si estuviésemos en un concurso de karaoke y la fama mundial llegó junto con los récords y poco a poco se volvió un referente no solamente musical, sino de las mujeres top y nos daba esperanzas a muchas féminas, pues al tener aún sobrepeso la veíamos triunfar en un mundo en el que estamos acostumbrados a en muchos casos ver más físico que talento. Así presentó su disco en vivo con sus movimientos un tanto arrítmicos y lentos pero bueno, pensábamos que no se había “vendido al sistema”. Sin embargo para ese entonces ya era considerada la número 5 dentro del ranking de las 100 mujeres grandes de la música, todo un referente y con ello viene o debe venir una gran responsabilidad de lo que sale de tu boca, porque te vuelves una influencia, lo cual ha sido de excelente forma, incluso ha demostrado su lado filantrópico con algunas fundaciones.

Y hago este resumen para llegar a la actualidad, pues nos ha sorprendido realmente y no me refiero a la pérdida de peso que tuvo y a la nueva figura que nos muestra, me refiero a las declaraciones un tanto fuera de lugar que ha hecho, ahora que se corona como no sólo una de las cantantes más reconocidas, si no también su belleza física está siendo valorada por diversos medios, convirtiéndose en una de las portadas de la revista Vogue, pareciera que el cambio físico paulatinamente ha modificado sus pensamientos . A continuación enlisto algunas de ellas:

  1. Declaró que ella y Drake son una especie en peligro de extinción, y dudo que con especie se refiera al Homo Sapiens, entonces ¿qué quiere decir?, aparentemente Adele considera que ella y su amigo Drake son excelentes músicos y están en la cima (¿cuál?, ¿ventas?) y no se repetirá que simultáneamente se encuentren en tal lugar artistas como ellos. Nota: Más escuchado que ella es Bad Bunny, ¿a dónde vamos a parar?

 

  1. Si escuchas su último disco en Spotify no puedes ponerle el modo aleatorio, la británica pidió que se eliminara dicho botón y se tiene que reproducir en el orden en el que fueron puestas las canciones. Se entiende que como artista puedas decidir el orden de tu obra, sin embargo en este punto, dónde queda el derecho de los consumidores. ¿Se sentirían a gusto así?

 

  1. Manifestó que su disco es para personas entre 30 – 40 años que han hecho o hacen terapia, querido público, ¿usted aplicaría como audiencia?, me parece que una de los grandes dones del arte es que nos permite sentir aunque no hayamos tenido una vivencia en específico, nos hace emocionarnos, llorar, moquear, etc., es comprensible que se quiera delimitar el target, pero, ¿no está siendo excesivo?, está claro que la cantautora se considera a sí misma como una artista de suma calidad, por qué negarle a las nuevas generación la apreciación de su arte, debería ser casi una obligación rescatarlos de la música que poco abona a nuestras vidas.

Gracias a comentarios como los anteriores le han otorgado una publicación falsa que se ha popularizado en Facebook en el que simulan una declaración de ella llorando en la que dice estar encantada de saber que su música llega a personas de bajos recursos y que desconocía que en Latinoamérica teníamos conexión a internet, lo peor de esto es que gran cantidad de internautas lo creyó cierto.

Recientemente estuvo en una sesión de maquillaje con la vloguera de belleza Nikkie de Jager en la que afirmó que si no se pintaba las cejas se parecía a Voldemort, aunque a la vez enfatiza que tiene unos ojos ideales para ser maquillados. Nadie discute su belleza física, pero sí inquieta que actualmente pareciera que las notas acerca de ellas son por declaraciones confusas o cuestiones plenamente de su apariencia.

A algunos les gusta más la versión de Adele actual, delgada y quien muestra una metamorfosis después de su divorcio, incluso está siendo imagen mental, al menos de féminas al igual que Adamari López, otros, muy a la antigua extrañamos a la Adele de grandes cachetes y se limitaba a hablar de su música y nos hacía vivir sentimientos diversos con cada una de sus canciones incluso sin necesidad de haber ido a terapia.

Curiosamente en algún momento afirmó, “Cuando no tengo nada que decir, prefiero no hablar”, tal vez sería momento de recordárselo. Definitivamente se le aplaude su constancia, su voz, sus éxitos e inclusos las buenas intenciones que pueda tener al hacer públicas sus opiniones pero todo artista debe tener presente que hasta la más casual publicación que hagan en redes sociales influye en gran cantidad de personas. Como lo dice Ru Paul, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, así que toda la palabra que sale de un personaje tan famoso como ella puede ser interpretado de diversas maneras afectando positiva o negativamente a miles de personas.

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