Si hay que decidir, el respirador será para los más jóvenes, dice la Guía Bioética enviada por el CSG


La guía reitera en varias ocasiones que se debe salvar la mayor cantidad de vida, y en especial “la mayor cantidad de vidas-por-complementarse”, hecho que llevará al personal médico a revaluar, de manera periódica, la posición activa de cuidados críticos.


 

México. El Consejo de Salubridad General (CSG) publicó al Guía de Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica, con el fin de orientar al personal médicos sobre a qué pacientes de COVID-19 atender, en caso de que la capacidad hospitalaria se vea rebasada.

Dicho manual entrará en operación cuando “la capacidad existente de cuidados críticos esté sobrepasada o esté cerca de ser sobrepasada, y no sea posible referir pacientes que necesitan de cuidados críticos a otros servicios de salud donde puedan ser atendidos de manera oportuna”.

La guía fue publicada el pasado 11 de abril en la cuenta de Twitter de la dependencia, y se realizó en coordinación de los doctores María de Jesús Medina y César Palacios González, integrantes del Comité de Ética del Consejo.

De acuerdo con el documento, los médicos deberán evaluar tanto la posibilidad de que un paciente mejore y sobreviva, como el tiempo en que tardará en recuperarse.

Para ejemplificar lo anterior, señalan: “paciente A de 80 años necesita de un ventilador, paciente B de 20 años necesita de un ventilador. Si paciente A recibe ventilador ella vivirá 7 años más, si paciente B recibe ventilador ella vivirá 65 años más. Ante dicho problema se tiene que introducir un principio adicional: salvar la mayor cantidad vida-por-completarse”.

En este sentido, la “vida-por-completarse”se entiende como aquella que “aún no ha pasado por los diferentes estados de desarrollo bio-psico-social humanos”.

Para llevar a cabo tales determinaciones, el CSG solista crear equipos de triaje, integrados por un oficial, que será un médico internista o una médica urgencióloga; un segundo oficial, que será un profesional de la enfermera intensivista o de urgencias médicas; y uno de administración del centro de salud.

El CSG pidió evitar que personal de salud que atienda directamente a pacientes se abstenga de formar parte de esta comisión con el fin de evitar conflicto de intereses, mantener la equidad en la toma de decisiones y evitar la angustia moral que el triaje podría generar.

LOS RECURSOS

Sobre los recursos, el CSG señaló que los ventiladores mecánicos serán los que más escaseen durante una eventual Fase 3 de COVID-19.

Por ello, se solicita a los integrantes del equipo de triaje “calcular el puntaje inicial de priorización de cada paciente” y “revaluar de manera diaria el puntaje de triaje de pacientes que están utilizando recursos de medicina crítica”.

El manual especifica que una vez que se comprueba que el paciente necesita de medicina critica, debe comenzarse la evaluación de triaje, a partir del criterio de “las y los pacientes que tienen mayor probabilidad de sobrevivir con la ayuda de la medicina crítica son prioridades sobre los pacientes que tienen menor probabilidad de sobrevivir”.

Añadió que el personal de salud tiene prioridad sobre el uso de recursos escasos de medicina, a menos que “el personal de salud presente tales comorbilidades o su pronóstico sea tal, que sería fútil que se accediera a recursos escasos de medicina crítica”.

El personal que integra el triaje podrá aplicar una serie de criterios en caso de que exista un “empate” en la determinación de a qué persona se le deberá otorgar el material de apoyo crítico.

En este sentido, detalla que el principal criterio será la edad.

“En un primer momento se deberá de recurrir al principio vida-completa. Ello quiere decir que pacientes más jóvenes han de recibir atención de cuidados intensivos sobre pacientes de mayor edad. Las categorías de edad propuestas son: 0-12, 12-40, 41-60, 61-75, y +75”, se lee en el documento.

Sin embargo, en caso de que el principio vida-completa no desempate a los pacientes, la decisión se tomará “al azar (por ejemplo, lanzando una moneda)”; aunque también se podrá tomar en cuenta que “la tasa de mortalidad por COVID-19 no es la misma entre los sextos”.

La guía reitera en varias ocasiones que se debe salvar la mayor cantidad de vida, y en especial “la mayor cantidad de vidas-por-complementarse”, hecho que llevará al personal médico a revaluar, de manera periódica, la posición activa de cuidados críticos.

“De lo contrario, pacientes que es muy improbable que sobrevivan utilizarán recursos escasos por mayor tiempo del cual les proporciona beneficio clínico, poniendo en peligro el objetivo de salud pública”.

LAS CRÍTICAS

La divulgación del material ha levantado algunos señalamientos por parte de analistas políticos y ciudadanos.

Uno de los más destacados es el del analista Sergio Aguayo, quien criticó que las personas se la tercera edad parecen ser “desechables”.

A través de su cuenta de Twitter, criticó que si enferma no se le otorgará un ventilador por tener 72 años de edad.

“Los pocos irán a los más jóvenes. La tercera edad es desechable, por eso me indigna tanto su desorden”, señaló.

Por su parte, la periodista Katia D’Artigues señaló que los derechos a algún recurso crítico, como ventiladores, serán para todos, “hasta que escasean”.

Mientras el director de Derecho de la Universidad Iberoamericana, José Luis Caballero, recordó que el deber del Estado es “salvar la vida de todas las personas sin excepción”.

Para el Ministro en retiro, José Ramón Cossío, “el tema es muy dolorosao por las decisiones que van a tenerse que tomar en las próximas semanas“; sin embargo, apeló al derecho como un instrumento para mantener las garantías en las horas difíciles.

Sobre el tema, el Subsecretario de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, puntualizó que el documento aún no aplica a una decisión ejecutiva.

“Este tipo de guías son muy importantes, no son nuevas, ahora aplican a COVID-19, retoman conceptos bioéticos universales (…) Lo que consideramos muy importante, en este momento, es ubicar los distintos escenarios que podemos enfrentar, y no perder de vista que los preceptos éticos fundamentales, muchos de ellos representados también en forma de leyes o disposiciones jurídica diversas, deben ser considerados como estándares universales (…) En este momento es un documento que está a disposición en el portal, pero no implica, en este momento, una decisión ejecutiva”, finalizó.

 

Con información de Sin Embargo.

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